Asociación Argentina de Ingenieros Químicos
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Quimired 246bis - 24/12/2005

Adiós a un profesor

QUIMI - RED
Comunicación puntual:
1. Adiós a un profesor
2. Cálculos ingenieriles acerca de Santa  Claus.
 
1. El tiempo fluye en forma inexorable, nunca de cesa de pasar y con su inalterable devenir va acabando con los  individuos en un momento dado. Es ésta una característica del fenómeno vital de la cual los humanos somos conscientes, pero que nos duele aceptar. Sobre todo cuando perdemos a alguien de valor, en este caso concreto nos referimos a un profesor de ingenieros químicos, el Ing. José Francisco Benes.
El Ing. Carlos Cordiviola adjunta la reseña que, acerca de la actuación de Benes,escribió René Duboi. Benes falleció el 8 de diciembre pasado y según Carlos lo único que le falta a la reseña es que Benes estudió en el Colegio Nacional de Santa Fe, donde muy probablemente lo tuvo de Profesor a Babini y de allí su iniciación en la Matemática. Además fue Ayudante de Matemática II , donde lo conoció como alumno.
Reseña del Ing. José Francisco Benes
El Ing. José Benes nació en la ciudad de Santa Fe, el 30 de octubre de 1928.
Realizó sus estudios de ingeniería química en la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral, donde obtuvo el título de Ingeniero Químico en 1952.
Posteriormente realizó una amplísima labor docente en Bahía Blanca, a nivel secundario y universitario, donde comenzó en 1952 como Jefe de Trabajos Prácticos de Física en el Instituto Tecnológico del Sur y siguió como Profesor Titular interino de Termodinámica, de Físico-química y de Introducción a la Ingeniería Química en la Universidad Nacional del Sur y también Profesor Titular de Física I y luego de Física II, ambos cargos por concurso, Profesor Titular de Termodinámica y Profesor suplente de Geometría Analítica y Profesor suplente de Cálculo Infinitesimal. Estos últimos seis cargos fueron desempeñados en la Universidad Tecnológica de Bahía Blanca, además de otros cargos menores. Paralelamente se desempeñó como profesor de la Escuela Industrial de Bahía Blanca en las cátedras de Matemática Iº,IIº y IIIº curso y de Química Iº y IIº curso, entre los años 1953 y 1957.
En 1960 se traslada a la Universidad Nacional del Litoral, donde se desempeña como Profesor Contratado, con dedicación exclusiva, en la cátedra de Operaciones Unitarias de la Facultad de Ingeniería Química. Cargo que luego obtiene por concurso en 1962 y permanece hasta 1965. (año de crisis institucional de la FIQ originada por grupos católicos)
Antes se ausenta con una beca al Instituto Tecnológica de Massachussets (MIT) de los Estados Unidos, donde realizó en el Departamento de Ingeniería Química estudios de postgrado y trabajos de investigación en el laboratorio bajo la dirección del Prof. E.R. Gilliland ( 1961-1962) .
A fines de 1965, luego de renunciar a los cargos docentes en la FIQ, entra a trabajar en la planta de Ducilo SAIC como Jefe de Procesos de Ducordura. En 1966 renuncia para ir a la Universidad de Tucumán como Profesor Titular de Operaciones Unitarias I y II en la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología.
En 1967 ingresa en la firma Industrias Químicas y Mineras Timbó SA con salinas en Tucumán y productora de sal comestible.
A principios de 1971 se traslada a Buenos Aires donde prosigue su actividad docente como Profesor Titular en el Departamento de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería de la UBA, donde a pesar de los pocos años que estuvo dejó recuerdo imborrables por su gran capacidad, sus conocimientos sólidos y claros, y también por sus principios y buen humor, que dejaron el recuerdo del ejemplo de lo que es verdaderamente la excelencia en un profesor universitario.
Es dable destacar que además realizó numerosos trabajos experimentales e investigación en los laboratorios y plantas piloto de las distintas facultades donde ejerció su labor docente.
Finalmente prosiguió exclusivamente con la actividad privada en la empresa Timbó SA, donde se desempeñó inicialmente como Gerente Técnico y mas adelante además como Director destacándose como ingeniero en todas las actividades de la empresa especialmente en el diseño e instalación de las plantas de evaporación, cristalización, secado y envasado de la sal comestible, y asistiendo a la empresa en todas estas  labores que continuó hasta su fallecimiento el 8 de diciembre del 2005.
 
2 Santa Claus visto por ingenieros.
FACTORES DE CANTIDAD: Existen aproximadamente 2,000 millones de niños en el mundo. Sin embargo como Santa no visita niños musulmanes, judíos ni budistas, esto reduce su trabajo en la noche de Navidad al 15%, o sean 300 millones.
Con una tasa promedio de 3 niños por casa, se convierte en 100 millones de hogares (si al menos hay un niño bueno por casa).

FACTORES DE TIEMPO: Santa tiene alrededor de 31 horas de Navidad para realizar su trabajo, gracias a las diferentes zonas horarias y a la rotación de la tierra, si viaja de este a oeste (lo cual parece lógico). Esto es casi 900 visitas por segundo. Santa Claus tiene un poco más de un milésimo de segundo para estacionar el trineo, bajarse, entrar por la chimenea, llenar las botas de regalos, distribuir los demás regalos bajo el arbolito, comer los bocadillos que le dejan, trepar de nuevo por la chimenea, subirse de nuevo al trineo y llegar a la siguiente casa. Si cada una de esas 100 millones de paradas distribuidas geográficamente implican un equivalente a 100 vueltas a la tierra para barrer todas las latitudes son 4 millones de kilómetros. Esto significa que el trineo de Santa se mueve a una velocidad de 40.000 km. por segundo; es decir 333 veces la velocidad del sonido. Sería similar al vehículo mas veloz hecho por el hombre, el Ulysses Space Probe, que se mueve a una velocidad de 43.840 Km./seg., y un reno convencional puede correr (como máximo) a 24 Km. por hora...

FACTORES DE CARGA: La carga del trineo añade otro elemento interesante. Asumiendo que cada niño sólo pidió un juguete de tamaño mediano tipo un paquete científico "Mi Alegría" (1 kilo), el trineo estaría cargando en más de 500,000 toneladas sin contar a Santa.
En tierra, un reno normal no puede acarrear más de 150 kilos. Aun asumiendo que el reno volador pudiera jalar diez veces el peso normal, el trabajo no podría ser hecho por 8 o 9 renos. Santa necesitaría 360,000 de ellos, lo que incrementa la carga, sin contar el peso del trineo, otras 54,000 toneladas, algo así como 7 veces el peso del Crucero del Amor.

Si no importara todo lo anterior, el resultado de la desaceleración (frenado), Santa estaría sujeto a fuerzas centrífugas de 17,500 kgrs. Y si Santa pesara 150 Kg. (que por lo gordito y rosado resulta un peso adecuado), se incrustaría en el frente del trineo con una fuerza de 2,315,015 Kg.-fuerza, rompiendo instantáneamente sus huesos y sus órganos, reduciéndose a una masa amorfa, aguada, temblorosa y de mal olor: el equivalente a residuo de caca diarreica.

CONCLUSIÓN: Los cálculos ingenieriles matan la ilusión. Si Santa hubiese existido, hoy estaría muerto.



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